EL CAPITALISMO, EMILIO BOTÍN,
SUS AMIGOS Y LA “JUSTICIA SOCIAL”
1. Capitalismo.- El siglo XIX fue especialmente decisivo para el desarrollo del capitalismo. El capitalismo fue un sistema de producción de bienes basado en la progresiva sustitución de la producción artesanal por la producción industrial mediante la creación de grandes fábricas en las que el proletariado se convertía en una pieza más del engranaje de la maquinaria industrial.
Mientras la etapa del feudalismo se había caracterizado por una producción artesanal en la que los trabajadores eran dueños de sus propios medios de producción de carácter individual, en la etapa del capitalismo la burguesía crea las grandes fábricas en las que los propios artesanos van ingresando por no poder competir con la burguesía capitalista.
Esta coyuntura determinó la creación de grandes fortunas, pero también la aparición de mucha miseria, pues el capitalista se quedaba con la plusvalía generada por la producción industrial, mientras que al proletariado sólo le pagaba lo estrictamente indispensable para que cada día pudiera seguir trabajando.
Frente a esta situación, diversos filósofos, como K. Marx, manifestaron su rechazo al ver que el hombre -el capitalista- se convertía en el tirano del hombre -el proletariado-. Marx consideró que la historia evolucionaría de manera que de forma necesaria tendría que desembocar en una revolución comunista por la cual desaparecerían las clases sociales antagónicas dando paso a una sociedad sin ciases. En la etapa capitalista, la producción de bienes tuvo un carácter colectivo, en cuanto la máquina no podía funcionar sin el trabajo en equipo de proletariado, y, por ello, Marx consideró que la posesión de los medios de producción, las grandes fábricas, debía hacerse también colectiva a fin de conseguir un reparto más justo de la riqueza generada mediante tales medios, en lugar de consentir que el capitalista fuera dueño de tales medios y se quedarse con el total de la plusvalía generada por se dueño de “sus fábricas”, a pesar de que sin el duro trabajo del proletariado ningún beneficio habría logrado.
El capitalismo del siglo XIX determinó que la mano de obra se fuera sustituyendo por la maquinaria industrial, que abarataba los costes de producción. Al mismo tiempo, pict0.jpgla abundancia de mano de obra favoreció que el nivel de explotación creciera de forma que los salarios bajaban en la misma medida en que el trabajador se veía en el trance de tener que aceptar las condiciones miserables fijadas por el capitalista, por cuanto su negativa suponía el riesgo fatal de que tal oferta fuera aceptada por cualquier otro de los cuantiosos trabajadores parados y sin medios de subsistencia.
El desarrollo del capitalismo determinó la acumulación de grandes riquezas por parte de los empresarios capitalista, a la vez que una enorme miseria para los trabajadores. La aparición de organizaciones obreras y sus luchas contra el capitalismo sirvieron de cierto freno para esa explotación y, en consecuencia, hubo algunas mejoras laborales, económicas y sociales de cierta importancia para la clase trabajadora.
El siglo XX ha significado en Europa un considerable aumento de la riqueza global, pero las diferencias entre capitalistas y trabajadores siguen siendo tan altas o más que en el pasado, a pesar las conquistas laborales anteriormente producidas.
Marx consideraba de manera profética, aunque muy ingenua, que el propio capitalismo sembraba la semilla de su propia destrucción mediante el triunfo de una revolución que conduciría al triunfo del proletariado, a la destrucción del Estado pict1.jpggendarme al servicio de la clase capitalista-, y al advenimiento de una sociedad sin clases enfrentadas, en la que habría una solidaridad y una cooperación espontánea entre los hombres en cuanto la esencia humana iba unida a su realización como ser social.
Sin embargo, el capitalismo encontró la forma de torear aquella visión de Marx, de manera que no sólo ha resistido los enfrentamientos con los trabajadores sino que ha afianzado y acrecentado su poder, logrando un aumento de sus riquezas y un mayor control y dominio sobre el trabajador y en cierto modo sobre los propios estados, en cuanto actualmente asistimos a la era de las “multinacionales”, en las que tales empresas, aunque se hayan formado en determinado país, se expanden por los rincones del mundo en los que piensan que sus “ganancias” serán mayores y no tienen escrúpulos en cerrar una empresa, dejando en el paro a los trabajadores desde el momento en el que el frío cálculo les dice que en tal otro lugar van a conseguir más ganancias porque podrán pagar sueldos más bajos que en aquel en el que surgieron: La empresa correspondiente seguirá creciendo, pero lo hará a costa de la precariedad laboral y el despido de quienes inicialmente contribuyeron a engrandecerla mediante su trabajo y a costa de la explotación de nuevos proletarios que les importan tanto como los primeros.
Como consecuencia de esta y de otras formas de explotación capitalista, continuamente se repite idéntica información económica: “cada año que pasa los ricos son más ricos y los pobres son más pobres”.
2. Emilio Botín y sus amigos.- De acuerdo con esta situación resultan “comprensibles”, pero especialmente escandalosas, noticias como la de que los señores José María Amusátegui, ex copresidente, y Ángel Corcóstegui, ex vicepresidente del banco de Santander, hayan recibido como bonificación por su jubilación la cantidad de 43.700.000 y 108.000.000 euros respectivamente. Y casi más triste resulta que esa misma noticia apenas haya suscitado ningún escándalo ni comentario, a no ser porque en relación con este asunto se haya celebrado un juicio contra el señor Botín, presidente del banco de Santander; juicio cuyo fallo le ha sido favorable porque, al parecer, las cantidades abonadas no parecieron excesivas.
¿Alguien se ha preguntado cuántos años debería trabajar un asalariado que tuviese un sueldo de alrededor de 1 .200 euros mensuales para reunir una cantidad como la que ha servido de simple gratificación para el señor Corcóstegul? Hagamos un sencillo cálculo matemático: 108.000.000 € divididos por la paga mensual de 1 .200 € es igual a 72.000
pagas,y 72.000 meses con una paga de 1.200 €, dividido por los 12 meses que tiene un año es igual a
6.000 años
Por lo que un trabajador con una paga mensual de 1.200 € debería trabajar durante 6.000 años para ganar lo mismo que al señor Corcóstegui le han dado como una simple gratificación.
Por desgracia además, hay muchos trabajadores cuya paga mensual ni de lejos alcanza los 1.200 €, por lo que deberían prolongar si vida laboral por lo menos hasta los 1 0.000 años. para alcanzar esa recompensa tan sencilla de ganar... si hubieran sido un poco más listos.
3. Justicia social.- No sé con ninguna exactitud qué es lo que la sociedad
considera como justo y como solidario, pero me repugna oír hablar de justicia de solidaridad a seres como esos qu otorgan y reciben “bonificaciones” ta generosas y que pretenden convence- nos de que nuestra sociedad es un mc delo de justicia y de solidaridad cuando existen esas diferencias tan abismales entre quienes lo tienen todo y los que nada
tienen, y cuando tantos seres humanos mueren de enfermedades, hambre y miseria.
viernes, 9 de mayo de 2008
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